Siglos
XI, XII y XIII
Durante la época visigoda y árabe, la
zona estuvo despoblada, y es ya a
partir de la Reconquista, a finales del siglo XI, cuando los reyes cristianos avanzaron hacia el
interior y recuperaron esta zona como asentamiento
pastoril, repoblándose nuevamente en el siglo XIII.
La repoblación
en el siglo XIII, de la que queda constancia en documentos escritos, fue
promovida por el Rey Alfonso VIII de
Castilla, una vez asegurada la frontera frente a los musulmanes en el Tajo.
Esta repoblación fue producto de la política
ganadera expansionista llevada a cabo por el Concejo de la Ciudad
de Segovia (ciudad a la que pertenecía Robledo), cuya actividad económica
se basaba en la ganadería y en el aprovechamiento forestal, además de en una
agricultura de supervivencia. Documentos de 1302 señalan a los quiñoneros segovianos como
repobladores del lugar.
Robledo formaba parte de la Comunidad y Tierra de Segovia o Universidad de la Tierra perteneciendo,
dentro de la misma, al Sexmo de
Casarrubios. El Estado de Robledo estaba formado por Santa María de la
Alameda y sus anejos. También pertenecían al mismo las
villas de Peralejo, Zarzalejo y Fresnedillas.
Siglos
XIV y XV
A pesar de que las tierras de Robledo eran de
realengo, sufrían con frecuencia usurpamientos por parte de nobles y concejos, especialmente a finales del siglo XV. Esto obligó a que
sus habitantes buscaran nuevas tierras. Los antiguos robledanos acabaron por asentarse
en torno al altozano, donde hoy se
encuentra situada la iglesia parroquial.
En los siglos XIV y XV, Robledo adquiere
gran importancia. De esta época proviene la imponente Iglesia de la
Asunción de Nuestra Señora y su magnífico retablo mayor. En esta época se
establece el mercado en los
alrededores de la iglesia, se construyen las plazas de España y Piedita,
se edifican las casonas, se
reedifican los puentes y se levantan
el molino viejo y el torreón de Fuente Lámparas.
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